Las demoliciones, por regla general, se desarrollan en cuatro fases, y, debido a lo minucioso de su tratamiento, suelen ser bastante lentas, pero al fin y al cabo muy seguras. Estas son las fases:

Primera Fase

En esta primera fase se deberá proceder a la retirada, uno a uno, de todos los elementos internos del edificio o construcción a demoler, como son por ejemplo los muebles o enseres, así como a la extracción de las maderas, vidrios, plásticos, cerrajerías y posibles dobles techos que hubiera en la construcción.

Segunda Fase

En esta segunda fase del proceso de demolición, también llamada demolición por colapso se procede a las distintas demoliciones de los elementos que forman la estructura, como son la tabiquería y los forjados.

Tercera Fase

En esta fase se comienzan a llevar a cabo las distintas actuaciones para el acondicionamiento de la zona, con el fin de que está quede perfectamente adaptada para cualquier tipo de posterior construcción.

Cuarta Fase

En esta cuarta fase, también llamada retirada de escombros, se realiza una limpieza de los mismos en profundidad, llevándolos a las distintas plantas de reciclado a las cuales pertenezcan según su categoría.